Esta fue mi primera navidad con la familia de la Pitufa… comimos pollito (en realidad me robé un trozo q descuidadamente dejaron en la mesa), pasó una caravana con luces y viejos pascueros y me dieron un regalo.
Así es, soy formalmente parte de esta familia, porque me dieron una plaquita con forma de cabeza de gato, en la q está grabado mi nombre y el número de teléfono de la casa por si algún día me pierdo cuando salga a carretear. Obviamente yo no sé hablar por teléfono (sólo sé escribir en el computador), así q confiamos en el corazón de otro humano que me encuentre y llame para devolverme o de la protectora de animales.
En realidad yo no salgo mucho de casa; esto de andar por los tejados no es mi estilo. Sí salgo al patio a pelear con el Toby y la Demi (los perros de la casa). A decir verdad, con el Toby no peleo mucho, como todo cocker spaniel es bastante weón, y más q pelear juega conmigo. Con la Demi (perrita mestiza) no alcanzo a pelear, porque la veo y entro al tiro a la casa… tiene unas ganas de comer Ulises a la parrilla, que no me arriesgo.
Estos dos son como la dama y el vagabundo; mejor dicho “el damo y la vagabunda”.
Ahora, creo q estoy un poco funado con el regalo; ¿qué pasa si un día no tengo más manos para morderle a mi dueña por habérselas pitiao completamente? Tendré que buscar otras manos, pero si llaman me regresarán a la casa… mi ama dice q esa es la idea; debo permanecer con ella forever and ever jamás… no quiere na’…
Y por otra parte… al tener plaquita, es como tener un carné de identidad; o sea, soy formalmente dueño de esta gente y eso me hace feliz.
Ah! Y lo otro, ya tengo un año. Sí, fue un día de diciembre que yo nací en Viña del Mar. Un año en edad gatuna corresponde a 18 años en edad humana… o sea, soy un año menor q mi dueña… aunque ella parece de 5 años en edad humana mental, yo definitivamente me siento de 3 (en edad humana).
La última vez q me llevaron al veterinario dijeron q yo era como un niño pequeño, en definitiva; un gato malcriado…
Así es, soy formalmente parte de esta familia, porque me dieron una plaquita con forma de cabeza de gato, en la q está grabado mi nombre y el número de teléfono de la casa por si algún día me pierdo cuando salga a carretear. Obviamente yo no sé hablar por teléfono (sólo sé escribir en el computador), así q confiamos en el corazón de otro humano que me encuentre y llame para devolverme o de la protectora de animales.
En realidad yo no salgo mucho de casa; esto de andar por los tejados no es mi estilo. Sí salgo al patio a pelear con el Toby y la Demi (los perros de la casa). A decir verdad, con el Toby no peleo mucho, como todo cocker spaniel es bastante weón, y más q pelear juega conmigo. Con la Demi (perrita mestiza) no alcanzo a pelear, porque la veo y entro al tiro a la casa… tiene unas ganas de comer Ulises a la parrilla, que no me arriesgo.
Estos dos son como la dama y el vagabundo; mejor dicho “el damo y la vagabunda”.
Ahora, creo q estoy un poco funado con el regalo; ¿qué pasa si un día no tengo más manos para morderle a mi dueña por habérselas pitiao completamente? Tendré que buscar otras manos, pero si llaman me regresarán a la casa… mi ama dice q esa es la idea; debo permanecer con ella forever and ever jamás… no quiere na’…
Y por otra parte… al tener plaquita, es como tener un carné de identidad; o sea, soy formalmente dueño de esta gente y eso me hace feliz.
Ah! Y lo otro, ya tengo un año. Sí, fue un día de diciembre que yo nací en Viña del Mar. Un año en edad gatuna corresponde a 18 años en edad humana… o sea, soy un año menor q mi dueña… aunque ella parece de 5 años en edad humana mental, yo definitivamente me siento de 3 (en edad humana).
La última vez q me llevaron al veterinario dijeron q yo era como un niño pequeño, en definitiva; un gato malcriado…




