martes, 26 de diciembre de 2006

El gatO fieL


Esta fue mi primera navidad con la familia de la Pitufa… comimos pollito (en realidad me robé un trozo q descuidadamente dejaron en la mesa), pasó una caravana con luces y viejos pascueros y me dieron un regalo.

Así es, soy formalmente parte de esta familia, porque me dieron una plaquita con forma de cabeza de gato, en la q está grabado mi nombre y el número de teléfono de la casa por si algún día me pierdo cuando salga a carretear. Obviamente yo no sé hablar por teléfono (sólo sé escribir en el computador), así q confiamos en el corazón de otro humano que me encuentre y llame para devolverme o de la protectora de animales.

En realidad yo no salgo mucho de casa; esto de andar por los tejados no es mi estilo. Sí salgo al patio a pelear con el Toby y la Demi (los perros de la casa). A decir verdad, con el Toby no peleo mucho, como todo cocker spaniel es bastante weón, y más q pelear juega conmigo. Con la Demi (perrita mestiza) no alcanzo a pelear, porque la veo y entro al tiro a la casa… tiene unas ganas de comer Ulises a la parrilla, que no me arriesgo.

Estos dos son como la dama y el vagabundo; mejor dicho “el damo y la vagabunda”.

Ahora, creo q estoy un poco funado con el regalo; ¿qué pasa si un día no tengo más manos para morderle a mi dueña por habérselas pitiao completamente? Tendré que buscar otras manos, pero si llaman me regresarán a la casa… mi ama dice q esa es la idea; debo permanecer con ella forever and ever jamás… no quiere na’…

Y por otra parte… al tener plaquita, es como tener un carné de identidad; o sea, soy formalmente dueño de esta gente y eso me hace feliz.

Ah! Y lo otro, ya tengo un año. Sí, fue un día de diciembre que yo nací en Viña del Mar. Un año en edad gatuna corresponde a 18 años en edad humana… o sea, soy un año menor q mi dueña… aunque ella parece de 5 años en edad humana mental, yo definitivamente me siento de 3 (en edad humana).

La última vez q me llevaron al veterinario dijeron q yo era como un niño pequeño, en definitiva; un gato malcriado…

lunes, 11 de diciembre de 2006

Objeciones felinas


Yo no entiendo mucho a mis dueños.

Ellos son re simpáticos hasta que algo pasa y me retan por cualquier cosa. Por ejemplo: mi abuelo me odia cuando me hago caca debajo de su cama... pero pucha, es normal porque tengo q marcar territorio. Aunque me llevo bien con él, hay q determinar quién es el macho dominante de la casa. Al parecer soy yo, porque no me ha ido a mear la cajita de arena todavía.

Mi dueña por otra parte, siempre q llega a la casa me habla muy ternura, pero cuando quiero jugar con ella y le muerdo las manos me dice: "¡Ah! ¡gato qliao!". Esas son cosas q no entiendo...

De todas maneras, creo q soy quien domina en esta casa, ya q todos se preocupan si salgo, si no tengo comida me llenan el plato en cuestión de segundos.

No me importa si mis mascotas de repente se portan mal; porque estoy seguro q quien pone las reglas soy YO!


sábado, 2 de diciembre de 2006

El culto a mí

Como abrí este sitio para defender al gremio gatuno de las calumnias que se levantan en su contra, les quiero contar algo sobre los gatos, un dato histórico que podrían tomar en cuenta los humanos de esta época en su trato con nosotros.

Siempre he pensado que la civilización egipcia la lleva. No porque construyeran esas tremendas pirámides o la esfinge, tampoco porque tuvieran un sofisticado sistema y ritual de momificación de sus muertos.

Todo lo que hicieron fue bacán, pero lo que más me gusta de la civilización egipcia es su religión, cuyos dioses fueron zoomórficos. Obviamente, había un gato metido en el cuento.




Sí! Leyeron bien. Los egipcios consideraban al gato un animal sagrado. Esto viene del 2900 a.C. Hasta teníamos una diosa.


La diosa que era representada como un gato, era la diosa BASTET y era venerada especialmente en el delta del Nilo. Hasta tenía su propia ciudad donde le rendían culto, se llamaba Busbastis (bueno, bueno... casi todos los dioses tenían su propia ciudad).


Como todos los dioses, tenía su gracia: fue diosa de la guerra, la fertilidad, la alegría, la maternidad, etc.


Nosotros los gatos, en ese tiempo eramos considerados no solamente símbolos de la diosa Bastet, eramos además considerados la encarnación de la diosa y los sacerdotes de la diosa tenían un gato en el templo que era adorado como si fuera la diosa misma.


Lo chistoso, es que no nos tenían nombre y nos llamaban por el ruido que hacemos al maullar: MIU...

En fin, en lo cotidiano, a los gatos los consideraban como un miembro muy importante de la familia; lo trataban igual que a una guagua (de hecho, de eso no me puedo quejar mucho en esta casa, los tengo dominaos xD) y si el gato fallecía lo momificaban y recibían los mismos rituales que una persona importante de la época. Hasta tenían un cementerio especial pa nosotros...

Otra cosa importante; mis ancestros podían rasguñar, arañar, morder, cazar y mearse donde quisieran porque las leyes castigaban a los dueños de casa severamente si los maltrataban.
Así q de ahora en adelante, comenzaré el culto a mí!!!